"To love is to bury" es el título de una canción de los Smashing Pumpkins. Hace unos días, durante el sepelio de la bisabuela de mi hija, estaba recordando precisamente esa canción. Precisamente esas palabras. Amar es enterrar. Este año murieron demasiadas personas (supongo que miles, millones), personas cercanas a mí. El Johnny MHO, Stella Cros, ahora Josefina.
Josefina fue una persona bella por el simple hecho de que fue la única persona que conocí que me hizo sentir bienvenido en el mismo instante en que vi sus ojos por primera vez. No me preguntó nada, ni con la voz ni con la mirada. No cuestionó nada. Sólo me miró y me hizo saber con esa mirada que era bienvenido. En un mundo como este, donde nadie es bienvenido, donde todo el mundo se odia de entrada, de primera impresión, eso fue casi un milagro y me hizo apreciarla de inmediato.
Luego Josefina se convirtió en la bisabuela de mi hija, más por un accidente que por otra cosa. Una coincidencia genética, podríamos llamarla: era la abuela de la madre de mi hija.
Y bueno. La muerte la encontró, vieja y valiente y dispuesta, el pasado 26 de diciembre.
Vale Josefina. Tengo ya quién me de la bienvenida al otro lado. Eso es otro milagro.