Olvidé, inopinadamente, publicar algo sobre la muerte de Syd Barrett.
Syd murió, pues. ¿Qué otra cosa se puede decir de la muerte de un genio? ¿Que la lamentamos, que es furiosamente absurdo, que qué? ¿Que qué? ¿Que el tiempo hizo lo que el hospital psiquiátrico no pudo? ¿Que Pink Floyd debió morir con él, hace mucho?

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