¿cómo una muerte puede ser tan prescindible? ¿cómo una muerte puede acarrear flores a la historia, hacerse lluvia y truenos en el temporal de nuestra memoria? ¿cómo puede una muerte afianzarse al sinsentido, cómo puede obligar a detener el curso y a trajinar con los cambios de horario y con los cambios de rumbo?
¿quién pospone con sus manos este advenimiento? nuestros sombreros de paja y nuestros machetes se anuncian en su furia. pero no es eso de lo que nos hacemos: nos hacemos de manos y de rostros y de piernas que se enlazan para aguantar el frío y la sangre y la muerte. no queremos orden; queremos un manojo de flores, queremos la marea que regrese a nuestras manos a cada uno de nuestros muertos. que nos dejen acunar su muerte en nuestro regazo y ver en sus ojos el futuro. queremos que nuestros muertos marchen con nosotros.
queremos que nuestros muertos marchen con nosotros.
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