- ¿quieres morir conmigo? -le pregunto cada vez que la veo.
y ella responde con una sonrisa impávida, como de niña a la que el pervertido le enseña el horror y sólo le provoca indiferencia.
- ¿de cuántas muertes seré capaz? -me pregunto entonces. y ella me responde que de ninguna que le interese. me responde con el alzar de hombros de la niña, con la indiferencia de la mujer, con la maldad de la bruja, con el deseo de la puta.
porque, al final de esta historia, yo sabré que nada cambia si yo muero. y que todo cambia si ella me sonríe, un día, con deseo.
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