el careto angelical de quien esto ve, como dice sabina. ya no hay inocencia en nada... menos en el esqueleto que baila bajo mi piel. somos los odiados. los que olvidan de puro miedo y recuerdan de pura rabia. somos la impronta de una causa olvidada: la propia voz.
pasa el tiempo y se causa recelo. no es cosa de preocuparse: de un tiempo a esta parte se presupone que no decir nada es cualidad de tontos. pero yo no lo creo.
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