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Radio-Diablo 18 - Pa' puro teporocho | viernes, enero 26, 2007
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Ya está en línea la versión 18 del Radio-Diablo. Muerte, muerte, muerte, luto, tabaquería, muerte, Pessoa, las agresiones contra Radio Calenda, Girondo, Paloma, muerte, entrevista a Wakantanka, muerte, muerte. Y todo lo que se muere. Puedes escucharlo haciendo click aquí o escucharlo en línea a través del podcast de la voladora radio. Etiquetas: radio-diablo >> Leer Completo
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Diabulus in Musica* | lunes, enero 22, 2007
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J'ai plus de souvenirs que si j'avais mille ans.Charles BaudelaireSer devueltos a la fibra de la noche. Contemplando en el ensimismamiento de mis años (los mil años que me contemplan) toda rebeldía, todo fervor que en sí mismo se aferre a la revuelta. Que dios sufra al vernos con esta determinación a volver a la quintaesencia. Que nunca se nos escape una fórmula de amor por los labios; que si se escapa, signifique algo. Abrir los labios para recibir un beso porno y conmovido, un beso presto y diez años menor que uno. Adivinar bajo el suéter de ella un arrebato de infortunio; como si de pronto se diera cuenta de que importo, aunque no. Amar como sólo pueden amar los que van a morir. Amar como sólo pueden amar los que miran morir a su amor. Dedicarnos con oficio de generales a la dictadura del tiempo y de la tristeza. Dedicarle un no en carne viva al deseo de poseer, al deseo de que todo permanezca. Zanjar con un movimiento de mano todo coqueteo del tiempo. Un barril lleno de pólvora en nuestro corazón, un arma en nuestra mano, destinada sólo a arrebatarnos a nosotros el último deseo de permanencia. Un libro triste velándonos los ojos, ocultando a los vulgares la debacle de nuestro llanto. Abrir las manos para recibir la carretera, para abordar el viaje, para las mil leguas de invierno que esperan nuestro paso. Calcular en las manos del viento una posibilidad, o un mar de ellas. Hundir el barco en ese mar, urdir la tregua salvaje de masticar nuestro desencanto. Volar las campanas a muerto, las batallas a muerto, las conclusiones a muerto. Desencajar las pupilas de una virgen impaciente. Derribar las exclusas que detienen nuestra historia de inundaciones. Arribar al llanto como sólo arriban los que están a punto de partir. Partir como niños dibujantes a una imagen de nosotros: partir hacia la bala, hacia la horca, hacia la guerra. Un puente. Un salto. Un Cuchillo. Un tajo. Un hogar en llamas. Un diablo en la música. *En la teoría musical antigua, particularmente durante el medievo, se aplicaba el nombre de "Diabulus in Musica" al tritono (el intervalo de la cuarta aumentada -por ejemplo: do-fa#- o de la quinta disminuida -por ejemplo: do-sol bemol). En esta época, se consideraba que este intervalo era especialmente disonante; era el intervalo prohibido, una violación a las matemáticas "perfectas" que dominaban el mundo.Etiquetas: aliteraciones, musica >> Leer Completo
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Cosas que he perdido en el fuego | domingo, enero 21, 2007
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un racimo de flores que decían adiós. una estela antigua, de millares de reflejos. un azadón y un almohadón de pluma (sin dimensiones monstruosas, sin adelanto de la muerte). una muñeca inflable, calcinada por la luz ciega de mi estadía. la inocencia de mis brazos, que han quedado marcados por la indecencia de mis años. un viaje a costa de un boleto post-mortem, a costa de una carretera en círculos. la flaqueza de mi talante audaz, que tan débil y cobarde se ha mostrado. un par de intentos de suicidio, míos, y una multitud de intentos de los miles de otros que todos los días mueren por mí. un arco tensado. una flecha que vuela y muere en la tierra. la oportunidad de confirmar que todo eco de la vida es la afirmación de la muerte. o su reafirmación. una multitud de hijos que se resumen en una hija a la que soñaré de muerto y de toda eternidad posible. una delicia propia que se cayó en algún lugar del medio oriente. un derrame de vino en una etapa de abstinencia. el deslumbre de todo lo que oscurece. la salida de todo arribo imaginable. una antiquísima compañera que estaba dispuesta a saltar conmigo, y su despedida, y su indiferencia. un destello de cordura y un destello de destellos que se niegan. un árbol que me vio crecer y el mismo árbol que me vio perder y el mismo árbol que desearía que mi cuello se quebrara por su impulso (árbol de mañana, de interés bursátil, de acabada delincuencia). un avión que no iba a volar a ninguna parte. un destierro sin fiebre, un destierro sin tierra, un destierro con toda la tierra posible. la posibilidad del amor. la posibilidad del desamor. la posibilidad de pensar que ni lo uno ni lo otro existen. un muro de hormigón que se conmovía cada vez que caía una bomba, o que una mujer apoyaba su cabeza contra él, o que mi hija corría a mi regazo como una certeza absoluta. una sombra que soy yo mismo, en mi indiferencia, en la mía, en la intransferible indiferencia que nunca he perdido. Etiquetas: aliteraciones >> Leer Completo
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Radio-Diablo 17 - Pa' mi amigo el impaciente | viernes, enero 19, 2007
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Perfección |
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 A veces me imagino el acto de morir justamente como esto. Como un instante único, definitivo, de violencia. Pero sólo un instante (todo se resuelve en un instante, todo en un levantar de hombros, todo en un dejo de desprecio, en las cejas que se enarcan, como si fuéramos la receta de todo infierno posible). Una variación en la caída del estío. La respuesta simple (mi pregunta es simple: ¿cómo no odiarme a mí mismo? ¿Cómo no odiarme con la convicción de un náufrago?). Alteración del frío y de la misma violencia cotidiana. Un total abandono, un caos de un segundo. El cuerpo aterido de miedo y un instante de dolor que se derrite. No me trago el cuento de ver "toda-mi-vida-en-un-segundo"; eso es pura mierda. No me interesa mi vida. ¿Para qué querría alguien su vida repetida en un segundo? Como una descompostura de electrodoméstico, como una depuración del disco duro, como un atragantarse con un pan insípido. No quiero mi vida. No; violencia. Una última negación de lo cotidiano. Una negación de la vida, como cuando uno entrecierra los ojos en un auto a toda velocidad y mira pasar la vida reducida a líneas sin forma que se despiden rabiosamente. La vida como una carretera que te lleva al vacío. La perfección de la muerte. Acepto un instante así. Con la convicción de un chofer suicida. Etiquetas: aliteraciones >> Leer Completo
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Mártir | martes, enero 16, 2007
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¿Y cómo evitar que la muerte te mueva? ¿Cómo evitar el deseo irrefrenable de saltar del puente? Después, en otra noche que tú no sabes, caminé por la orilla que debió ser nuestra y me asomé a la balaustra que debió ser nuestra. Caminé por lo nuestro ausente, por lo nuestro figurado. Recordé que tus ojos no pensaron en el mismo puente (no podrían, no deberían, porque puentes hay tantos como impulsos, y hay siempre un puente lejano esperándonos al otro lado del mundo, esperándonos para recordarnos la destreza, la determinación del salto, del fibroso vacío), ni en la misma calle abajo, ni en los mismos autos delirantes que garantizarían nuestra muerte. Miré pasar esos autos únicos con su encanto de frío y retorno. No evité la necesidad ni la militancia. No evité la sonrisa nebulosa, la fiebre intacta, la sal en la comisura de los labios. Aún tenía tu olor entre las manos y rastros de tu cabello entre los dientes. Aún me supe frágil y silente e indefenso. Aún nombraba con tu nombre la parte baja de tu espalda. La trampa de sueños. Vacilaba en explicarme todo lo que pasó y lo que debería haber pasado, como un niño que no se explica cómo su cometa se enredó en un árbol marchito. Vacilaba en saber que uno vive toda la vida para un momento así, para un resfrío, para una foto movida, para una despedida en medio del frío, si las hay. Si no es que todas las despedidas son en el frío polar de un arrebato. Si no es que todo se trata de saber que la libertad es saber que existes, o de imaginarte diciéndolo en la lucidez pura de tu boca a las tres de la mañana. Nada de nada en medio del todo marchito que soy, guerreando en mi nombre, peleándome con él y con la estela de tus ojos, busqué el parpadeo que en mí significara un segundo de decisión. Un mandarlo todo a la mierda y sumirme en mi deseo. Como abrazarte sin hacerlo y lanzarme al vacío. Como saber que hacerlo contigo en los brazos o hacerlo con la cabeza enternecida de la nada apoyada en el pecho es en la práctica lo mismo. Como renegar de la ternura entre muertos, de la solidaridad entre los muertos, de la pureza entre los muertos. La idea del viento contra mi cabello envilecido era apenas un respiro en una idea más grande: que lo que me pertenece ahora es apenas la certeza de haberlo encontrado, y haberlo dejado ir. Como se supone que debe ser. Como si fuera un mártir de mí mismo. Etiquetas: aliteraciones >> Leer Completo
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Free Falling | jueves, enero 11, 2007
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Sigo cayendo y es la libertad misma. M.g.
 Es como si nos despidiéramos, dice mi cuerpo, pero apenas lo dice el cuerpo se siente ausente, cadavérico, desnudo hasta el imposible. Importa, se dice, que los sueños pueden caber en una mochila. Importa, se dice, que mis sueños no caben en ninguna parte. Importa irse, se dice, y elucubra en su mente (la mente que yo le presto) acerca de ventanas rotas y besos como enredaderas. Ella, sentada en mi regazo, o en la multitud de espacios vacíos de mi mente, me habló de un hotel tomado por una enredadera; y me imagino que mil enredaderas no bastarían para morir diciéndole adiós. La vida no tiende a marchitarse; es una enredadera insidiosa que se empeña con nuestros huesos. Hace de nuestros huesos su oficio; su hotel abandonado. Será por eso que mi cuerpo se asume el de ella en cada abrazo, terco en decirme que puedo ser indiferente; será por eso que mi cuerpo se despide. No entiendo tu miedo, me dicen mis manos. La has tocado de ausente, de primate, de cuerpo y mente la has tocado, de remanso y de costado y de no tocarla la has tocado. Te has visto en ella como ardiente, como sombra luz, como recordatorio. ¿Es que acaso no importa que se te deshaga en las manos, que sus huesos diminutos, que sus huesos que se le deshacen a ella misma entre los dedos, se te evadan en minutos y en horas de oficina? ¿No te importa que no sea frágil y virginal y táctil, que no lo sea nunca, que no lo sea para ti, en todo caso? No entiendo tu miedo, me dicen mis manos mientras le piensan la espalda, mientras le rememoran la nuca, mientras se afanan en reconstruir su barbilla, mientras retienen la forma distante de sus nalgas en una botella de cuarto de litro. Mis manos se cierran sobre el vacío que su salto me deja, como si supieran que no hay a qué aferrarse cuando todo es caída: será por eso que mis manos no entienden mi miedo. Mis hombros se adelantan con su afán de sostén y picaporte; responden una pregunta sin respuesta y dicen "no, no importa". Lo que importa es mantenerse cayendo; nunca a salvo, siempre a tiempo con la muerte. Pero ella no te salva, ni te retrasa con la muerte. Sólo te cae, te cae, se cae, aprende a caerse contigo. Lo que importa es nunca importarse; pero ella no te importa, no te importa siempre. Siempre, esa palabra. Siempre significa lo mismo que luna y que paleolítico. Siempre significa lo mismo que mañana y que nunca. Mis hombros entonces recuerdan el sabor de las derrotas, que en su peso les han dado forma, infortunio, la semántica de su dureza. ¿Qué más da que esta sea otra derrota, cuando las derrotas están siempre anticipadas? Boxeador inútil, me retraigo en lo que a mi cuerpo le duele de esta ausencia total de cuerpo; será por eso que mis hombros se adelantan. ¿Por qué no siento mi cuerpo? ¿Porque voy cayendo? Lo que importa es que caigo. Caigo adelantándome a mi odio, a mi velocidad, a mi cuerpo, a mis manos, a mi amor, a mi enemigo, a mis hombros, a mi encierro, a mi lejanía, a mi ella misma. Caigo como nunca había caído, con una maestría de ángeles. ¿Podré dejar de caer algún día? ¿Bastará con que su cuerpo se ausente de este vacío? Caer como caen las resacas, como caen las horas, como se derrumban los medios días, como caen las luces en los semáforos, como caen los orgasmos, como nos cae encima la indiferencia, como se vienen abajo las notas de un blues. Caer así es también un arte. Como casi todo. Etiquetas: aliteraciones, personalia >> Leer Completo
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Mala Costumbre | martes, enero 09, 2007
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 Se mueve indecisa en horas de fiebre. Quienes le piden que actúe con belleza brutal no le marcan camino, sino apenas un sendero de piedra, de avance dificultoso, de pick-up danzando a vaivén, de terraplén y terracería, de antro mal iluminado. No pide nadie que sea honesta o que se deshaga en sinceridades. A veces ella lo piensa y lo cree y lo elucubra, hasta le da forma de graffitti subrepticio y de ofensa gritada en plena calle, pero no es así. No le importa a nadie (no me importa a mí, por lo menos, y deduzco entonces que no le importa a nadie). No le saca arrugas a ninguna frente ni le causa escozor alguno a ninguna entrepierna. Nadie se masturba pensando en ella. Nadie cuestiona su origen germano, sus antepasados guerreros, su herencia de gitanos. Nadie. Cuando le preguntas qué vieron sus ojos ateridos en Europa, ella responde: todo y nada. Lo de siempre. Cuando le preguntas qué espera de ti, casi siempre responde con la cara sumida en el sonrojo y mirando de lado: nada. Y a veces no le crees, pero a veces sí. Y te sientes nada, y te asumes nada, y en la nada te envuelve el regocijo. Es como si fuera. Como si su evocación no pudiera pensarse sino en pasado (¿y qué evocación no se piensa en pasado?), y por tanto no pudiera sino aspirar al rebote estúpido de los lugares comunes, que corren de boca en boca y de cama en cama y mueren cuando alguien los descubre. Como si fuera Stephen Dédalus pero drogado y marcando el paso en una calle de zona roja. Como si fuera una artista adolescente que se hubiera atragantado de gomas de borrar. Es como si fuera. Las grandes naciones frecuentan las grandes equivocaciones y ella se revuelve como nación grande, como patria ficticia, como si de su coño salieran ejércitos a contemplarla. Y mi hartazgo de mí, el odio que me tengo, me pregunta: ¿cómo no amar eso? ¿Cómo no volcarse en eso? ¿Cómo ignorar ese cuerpo grande y voluptuoso y maravillosamente fuerte? ¿Cómo no hacer de esta levedad amor? ¿Cómo no extrañarla cada vez que se va? ¿Cómo no desear la muerte con ella, en su magnífica indiferencia? ¿Cómo no llamarla puta mala y amarla por responder con una sonrisa? ¿Cómo no amar el olor de metal de su vulva? ¿Cómo no aceptar la complejidad de los besos y de la sangre que se vuelca? ¿Cómo no amar el hecho de que la sangre le sale gustosa casi cada vez que se la meto? ¿Cómo no amar que me envuelva con sus nalgas y le de la cara a su ventana, por donde miramos juntos pasar personas raras y gritos de preventa? Mi hartazgo de mí me dice, cada que en silencio me lo dice, que ella no se salva cada vez que me quedo a dormir en su cama. Que ella pierde algo; lo mismo que yo gano. Ella se revuelve como una nación entera. Soy de ahí. Ahí nací. Quisiera morir en ella. Dejarla pasar sin preguntar. Atávica. Como a una mala costumbre. Dejarla pasar, como un campesino enamorado de una tormenta. Etiquetas: personalia >> Leer Completo
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Conocimiento Funk | lunes, enero 08, 2007
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Poema de Amiri Baraka | Traducción de Daniel Iván
Blue Monk
 Somos el blues nosotros nuestro color favorito donde hemos estado, en parte aquí en parte lejos Somos el blues Nosotros mismos las Guineas reales los judíos originales los primeros caucásicos Es por eso que somos el blues nosotros es por eso que somos la canción verdadera Tan oscura y trágica tan vieja y mágica Es por eso que somos el blues nosotros En tribus de 12 barras como las barras de la esclavitud en nuestra bandera de piel Somos el blues el pasado lo pasado la energía el frío los dientes de la cierra calor el alto olor drenando el viento a través de los árboles el azul nos dejó negros la tierra el sol la lenta desaparición el fuego pugnando por convertirse en nuestros corazones y ahora, negros otra vez somos la totalidad de la noche con chispeantes ojos mirando hacia abajo como jets para empujar la acensión de las tardes es por eso que somos el blues el silbato del tren el estremecimiento que cruza el arribo invisible con tambores y gritando es por eso que somos el blues negro y vivo y así mostramos nuestra movilidad nuestra respiración nosotros luna alma refleja es por eso que nuestro espíritu nos hizo el blues nosotros es nosotros mismos el blues Etiquetas: blues, traducciones >> Leer Completo
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Joe's Ñeros Band en el Real Under | domingo, enero 07, 2007
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 La Joe's Ñeros Band, con Isauro Cruz, Daniel Iván, Abraham, Joe y el Vale estarán alternando con los Nicotyna y los Hotrods en el Real Under. La información, claro, como aparece en el flyer. Si quieres una buena dosis de sexo, virulencia y rockanroll, no faltes. Etiquetas: Joe's_Neros_Band >> Leer Completo
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El esqueleto en el closet | sábado, enero 06, 2007
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 Fotografía de una página de la anatomía de Vesalius.
Andreas Vesalius fue un importante anatomista del siglo XVI (1514-1564), nacido en Bruselas, Bélgica, cuando estos territorios formaban aún parte del Sacro Imperio Romano.
Las anatomías, panfletos y publicaciones varias de Vesalius ayudaron a aclarar innumerables malentendidos anatómicos atávicos que, sin su intervención diseccionante, tal vez nunca se habrían aclarado (o por lo menos, no antes de la invención de los rayos x).
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yo nací con la luna de plata y nací con alma de pirata. "Veracruz". Canción Popular Mexicana
No es del tipo que uno mira a los ojos. O si la mira, una la mira como si mirara toda la ternura, con esa sensación de empalague mortuorio, de rosario mal rezado, de fibra de vidrio por todo el cuerpo, porque los ojos son altivos y parecen grandes y verdes como la bilis de cien imperios. No, no es del tipo que uno mira de frente. Uno quisiera no mirarla pero arrancarse la ropa y viajar por su cuerpo pequeño sin mirarla, arrancarle marcas a sus tetas sin mirarla, sostener su culo intacto, culo a peso pluma, culo de viaje ligero, culo de tersa alma y mil historias, sostener su culo intacto sin mirarla. Y cuando lo haces, cuando arrancas marcas a sus tetas y viajas por su cuerpo pequeño y sostienes su culo intacto, cuando lo haces como haces ciencia o como haces la tarea o como haces tiempo, cuando lo haces, quisieras no haberla visto nunca. Cuando atestiguas su aliento medio amargo y medio dulce, como el mate que toma, cuando la dejas apalearte de pura honestidad brutal, como Andrés Calamaro lo hubiera hecho, cuando la dejas que se ría de ti o que anticipe que se va a reír de ti (cuando te convierta en un lugar común de su relato), quisieras nunca haberla visto. Ni oído. Ni tocado. No haber metido nunca tu lengua entre sus labios ni tu dedo en su entrepierna ni tu lengua por su culo. Pero sobre todo, quisieras no haberla mirado nunca, como uno nunca mira a Dios, como uno nunca mira el "making of" de las películas que realmente le gustan, como uno nunca mira a su madre masturbándose, como uno nunca se mira las propias nalgas como no sea con un espejo angulado, como uno nunca mira de frente al sol si no quiere quedarse ciego.
No, y lo dije: no es del tipo que uno mire a los ojos. Es del tipo que uno no mira pero
si lo hiciste
mirando lo que no debes mirar (por angustia, por el debate entre el deber y la necesidad, base febril de toda adolescencia)
es extraño, como morir de a poco. Como mirar tu propio esqueleto.
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Etiquetas: aliteraciones >> Leer Completo
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Ahora estamos en Daniel Iván . COM | jueves, enero 04, 2007
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Por una cuestión económica -y no, claro, por contribuir a la delirante carrera de los puntoscom- he decidido cambiar el dominio de este blog de marras del inabarcable .TK (a cuya historia, como sea, me siento orgulloso de haber contribuido, historia muy noble hasta que intervino una compañía gringa en el asunto) al más bien lugarcomunesco .COM. Les pido de favor -y ustedes dirán "para favores estamos, idiota"- que actualicen sus favoritos, bookmarks, marcadores, o como les quieran decir. Igual, les agradeceremos actualizar cualquier link o referencia que hubieren tenido a bien hacernos el favor de incluir en sus respectivos detritos webones. Igualmente, les informo que algunas funcionalidades del sitio, simplemente, van a desaparecer. La primera que se va es la sección de fotografías. Ahora, si les interesa ver algo de las fotitos que tomo, tendrán que darse una vuelta por mi perfil de Flickr. Intentaré alimentar este perfil con las fotos de los años previos. Pero claro, eso siempre depende de lo que sea que dependa. En algunos días, más cambios, ya que cambiar en clave shakespeariana no cuesta -o no debería costar- nada. Merci. Etiquetas: aliteraciones, webonadas >> Leer Completo
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Radio-Diablo 15 - Pa' bailar con un esguince | miércoles, enero 03, 2007
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Está ya disponible la edición archirequeterecontraretroactiva del Radio-Diablo que corresponde al número 15 (recuerden que la 16 se publicó antes, pero ya ven como es eso de tecnologizar lo destecnologizado). Pueden bajarla a su vida haciendo click aquí, o escuchándola en línea en el podcast de la voladora radio (ahí tienen que buscarla el día 1° de Diciembre del 2006). Feliz año, a los que les quepa la esperanza. Etiquetas: radio-diablo >> Leer Completo
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