Radio-Diablo 28 - Pa' que veas que sí trasnocho| viernes, junio 29, 2007
Ofensiva como el infierno, la versión 28 del Radio-Diablo: Augusto Monterroso, Calderón que se queda sin agenda bilateral con los Estados Unidos, Leon Gieco y el mes en que nací, Sabina oral, Mark Twain y un barquito, entre otros naufragios.
Radio-Diablo 27 - Pa' amargarles el banquete| viernes, junio 22, 2007
Al mismísimo aire la versión 27 del Radio-Diablo: Las penurias de Mario Benedetti y Vaclav Havel, ciertos matices del blues, el gran hermano Google nos vigila, las estupideces del gobernador Peña Nieto, Ulises en manos de la suprema, Clawfinger NO es una banda gringa y otros mimetismos animales.
Aquí, en silencio, me quedo. Bajo un pie con ademanes de niño. Me apeo de mi miedo, de mi delirio de ti. No deslizo sino la estela El boleto que queda en viaje pendiente. El rastro en la pendiente de la savia que se incuba.
Aquí, silente, me pregunto ¿Por qué nadie me mata? ¿Por qué nadie me mete una bala por la espalda? ¿Por qué no un cuchillo que refleje la noche? ¿Por qué no una baja de la lista de electores? ¿Por qué no? ¿Por que nadie me odia tanto como eso?
Aquí, callado, espero. Para apearme en ti. Para encontrar. Para que tú lo hagas. Para que sí. Para que siempre.
He visto cosas que ustedes los humanos no creerían... Naves de ataque en llamas sobre el hombro de Orión. He visto rayos de mar centelleando en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.
Hora de morir.
Roy Batty en Blade Runner
escribo sobre todo, pero más sobre el tiempo. escribo sobre todo y sobre nada, con la particularidad de las hojas que caen del árbol de un ahorcado ante el pasmo de la muerte. escribo sobre el tiempo porque el tiempo es una plancha de morgue sobre la cual escribir. me apoyo en las horas mías, en mis años, en mi silencio. me apoyo en la espalda de un dios al que me cojo al mismo tiempo (dios verga, dios culo, dios verdadero de dios verdadero, sodomizado por mi afán, cogido y recogido por su infinita mala suerte). miro las salientes tímidas de esta historia: retirado a mi cama vacía, soy delicado y brutal. soy solo y sigo siendo solo. solamente incauto de delicias y naufragios. esperando el frío y la noche, esperando, esperando. deliciosamente artero, fijo la mirada en un punto del techo y aspiro a la delectación. vibro como un hombre viejo. destilo tiempo como un hombre viejo. muero, como un hombre viejo. no aspiro al perdón de ninguno de mis años. no he de coronar leyes ni descaros con la realeza de mi tiempo. diminuto como un par de lesbianas enredadas en un beso, mi barco hace agua y mi corazón se astilla.
- ¿dices que te provoca, qué? -pregunta ella, mirándome espantada desde la pared en la que yace su par de ojos.
- me sofoca, me provoca asfixia -afirmo yo, y me doy la vuelta sobre la cama, dispuesto a discernir los colores ufanos de la colcha, acercado mis ojos cerrados hasta abrirlos en perspectiva infinitecimal. nada se puede ver a esta distancia, pero nada se puede ver a distancia alguna.
me incorporo de toda esta pulsión de muerte. solo, solo y solamente. apabullado por un cuerpo que ya no es mío, delatado por lo que conservo de mis años. abrazado a mi pobre dios jodido, dios de culo abierto, dios de reticencias y parcialidades. viajero frecuente de la muerte, que es suya y de nadie.
- está de no-seas-mamón -dice ella, y escucho su voz como desde lejos, como desde otra ciudad, desde las lejanías de un encuentro que no se da, de una rutina febril entre lo que se dice y lo que se interpreta. hermenéutica del culo de dios, en un loco francés.
- ¿el qué?
- tus fotos de la piel.
si pudiera llenar un hueco con una foto de la piel. si pudiera dejar de comer porque he comido, si pudiera dejar de vivir porque he vivido. si pudiera dejar de cumplir años y rituales y promesas y prosapias. validando al tiempo como un reposo, validándolo como a una respuesta correcta en el examen de la historia y su ruptura.
he visto cosas que ustedes los humanos no creerían. un par de lesbianas masturbándose frente a mí, mientras me debato en los atajos de una erección dolorosa. un adicto que era mi amigo y que se murió de un accidente, como hay quienes se mueren de amor o de modorra. cuerpos desnudos que corren tras un placer evanescente, escurridizo. una mujer de barrio bajo que me contaba cómo veía personas colgadas en los postes de su colonia cuando tenía 6 años, méxico-siglo-veinte. he visto a la ninfa sin verla, a la maga sin verla, a la muerte sin verla. he visto la milagrosa sonrisa de mi hija, intacta, como si el tiempo mío relevara al suyo.
y en esta carrera de relevos, no te he visto a ti. eres lo único que no he visto, lo único ignorado, lo único por descubrir. la única magia que aún se me reserva. la única muerte que deseo. la única persona que me hace preguntar paraderos: ¿dónde estás?
la única verdad. silente, vacía. relojes contando tiempo, la última verdad, la única, en este día de tequila y pastillas para dormir.
Radio-Diablo 26 - pa' que ya no la amoléis| viernes, junio 15, 2007
En línea (no recta, sino curva), la versión 26 del Radio-Diablo: Anaïs Nin como psicoanalista del Diablo, Felipe Calderón y su gusto por las puertas traseras, los peleadores callejeros y otras imprecisiones de un mundo raro.
Radio-Diablo 25 - Pa' escuchar con mucho ahínco| sábado, junio 09, 2007
Más que listilla, abusadilla, la versión 25 del Radio-Diablo: La ley televisa en la lona, Javier Marías, Juan Carlos Calvillo y Diego Skliar como artífices de la palabra, el Amaqueme y su ética periodística y otras virulencias circunstanciales.
Video de canal 5 con Eva Meztli| miércoles, junio 06, 2007
La tía de Eva, Lupita, cineasta de profesión, se aventó a hacer este mini inserto para canal 5 dentro de Espacio 2007 (ironías de la vida, piensa el padre de Eva). El video quedó seleccionado (eran 5 lugares) y entrará al aire desde el próximo lunes por el susodicho canal 5.
Blues de una rosa marchita sin embargo| domingo, junio 03, 2007
De pronto, nada. Ella silente en un espacio de brevedad sin solución. La memoria perdida de los que recuerdan para siempre. Su luz intacta en los labios muertos, en la caravana de sus años, en su voz silente como caléndula. De pronto, la brevedad del oscuro subrepticio en un teatro demente. El apagón previo a una película absurda. Sin mirada su mirada, sin aliento el aliento de su fuerza, sin fuerza la razón de su arrebato. Nunca más una madre coraje, nunca más la mujer que servía copas rancias en un bar al que acudía Antón Chekhov. De pronto, la acidez de lo inesperado, de lo inexperto, de la muerte neófita de un truco de circo. La cuerda floja de la estadía en este mundo, de su absurdo arrebatado, de un afán asesino que no se entiende ni a sí mismo. El estallido de una vena, la bomba de tiempo del tiempo que siempre llega. Una navaja que baja de algún lado sin embargo y asesta su golpe asesino. Un rifle que apunta desde un cielo sin embargo y descarga su ruido asesino. Una guerra oxidante en un territorio sin embargo que fabrica su deterioro asesino. Muerte, muerte, muerte, muerte en todos lados, muerte como un baile de máscaras, muerte absoluta y absolutista, muerte de cojones, muerte de fibritas de tela que se van desatando dejando un hoyo como casual, como sin bordes, como sin embargo. Una muerte de diosa, de estío, de maestra, de creyente, de cruzada, y sin embargo una muerte que nadie se merece, como nadie se merece un ventarrón del norte el día de su cumpleaños. Como nadie se merece creer en un dios con armadura. Dios imbécil, iletrado, facilón dios que todo mata como si morir se mereciera. Dios carnicero infernal de 7 metros de cuchillo y muerte. Dios con taras para la justicia. Dios que mata y mata y mata, madres y perros y caníbales e ideas y numeralias. Dios que mata con estilo, con arte, con carisma, con liviandad. Dios funesto, esbirro dios de cuatro patas y apetitos de mascota. Dios idiota de carrera trunca, dios sin licencia, dios sin vida, sin muerte, sin corazón o esternón o clítoris o esperanza alguna. Dios implacable, mierda dios que no acierta ni a reírse de su corto alcance. Y de pronto, nada. Ella se marchita de pronto, sin embargo, sin ambages, sin retraso, sin derrota. Como víctima pero como una dama afortunada. Una muerte de diosa, de la muerte misma, de acento implacable. Fulminante y sin duda. Deja una estela de horrores, un hálito de ayes que evoca su ritmo fibroso, su paso y su vértigo, su ausencia de juicio para los demás en su juiciosa presencia de rosa. Su presencia de verano, de palabra franca, de muchas mujeres en vilo. Su presencia, como la presencia de un rayo al final de una tormenta.
Se nos ha cortado una rosa. Y ella se marchita, sin embargo.
Ayer, sábado 2 de junio del 2007, falleció la abuela de mi hija. Intempestiva, absurdamente. Una prueba más de que dios no existe, y que si existe es un asesino imbécil.
Negrita, el corazón me grita; me pide que vuelvas de una vez. Una vez tuve una vida, no era fácil pero era mía; y ahora me falta lo más importante. No quiero ser el estúpido que llama a partir de las 3 de la mañana. Pero negra, es mi corazón que se desintegra porque me falta lo más importante. Siempre supe que sin usted no podría sobrevivir; es más hambre que el hambre, más sed que la sed, peor... Necesito escuchar tu voz, volver a hacernos el amor. Volver a sufrir y a vivir por mi negrita; no ves cómo el corazón me grita y el techo se me cae encima, porque me falta lo más importante. Una vez en Buenos Aires me di cuenta que existen las fantasías pero también existe el amor verdadero, sin ese no puedo seguir entero porque me falta lo más importante. Perdón otra vez si no lo dije a tiempo; odiado, perdón por no estár donde tenía que estar. Te pido otra oportunidad, creo que supe esperar. Si no das una señal voy a tener que aprender a vivir otra vez, voy a aprender a los golpes a recibir. Tal vez elija mil veces el mal camino; voy a tener que aprender a vivir otra vez. Para mí la fiesta ya se terminó: nada de sexo frío, nada de amor. Un poco de drogas y rock and roll y a seguir adelante; con farmacia y con aguante, porque me falta lo más importante. Porque me falta lo más importante. Porque me falta lo más importante. Andrés Calamaro | Negrita | Honestidad Brutal